Ariel Deniz | Nuestras rarezas de belleza. 
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Nuestras rarezas de belleza. 

Las mujeres más bellas son “rubias, de tez extremadamente pálida, y de extremidades largas y delgadas. Con caras ovaladas, pechos pequeños y caderas estrechas, ojos y nariz pequeños y unos labios carnosos y rosados.” Y así las encontramos en la actualidad en la mayoría de pasarelas de moda. El drama no está solo en los enormes daños que provocan estos cánones de belleza en las mujeres (autolesión) y en los hombres (cosificación): la cuestión más escalofriante es que el texto que acabas de leer se refiere a los cánones de belleza de la baja Edad Media, allá por el siglo XI. 

Seguimos con la misma cantinela y han pasado ya más de mil años. Mil, con todas sus lunas. 

El fenómeno de los cánones de belleza y la imagen personal ha sido ampliamente estudiado en las últimas décadas, especialmente en cuanto a su relación con el desarrollo del autoconcepto (lo que yo creo y valoro que soy) y la autoestima (aprecio y consideración que tengo de mí misma). Y es que recibimos más de tres mil estímulos publicitarios cada día: algo más de dos anuncios cada minuto. Que tienen por objetivo recordarnos que serás más exitosa si realzas tu pecho, más seductora si tienes un pelo brillante y sedoso o más querido si tus dientes están más blancos que La Palma a vista de dron durante Los Indianos. Todo mentira. 

Así es que podríamos decir que estos son los aspectos realmente decisivos a la hora de explicar tu autoestima y cómo te sientes contigo misma: 1. Los hábitos de higiene diarios. 2. Hacer ejercicio. 3. Descansar bien. 4. Comer saludable. 5. El autoconcepto. 6. El autorespeto. 7. El autoconocimiento. 8. Aceptación. 

Los primeros cuatro puntos están bastante claros: limpieza, hidratación, nutrición, movimiento y descanso. Vayamos con la segunda mitad:

– El AUTOCONCEPTO se refiere a lo que creemos que somos: a la opinión que tenemos sobre nosotros mismos. Esto es importante porque a veces nos hablamos a nosotras mismas con presión, reproches e impaciencia. Como si fuésemos “mejorables”. 

– El AUTORESPETO: la manera en que nos tratamos a nosotras mismas. Muchas veces olvidamos que lo que realmente nos da belleza es estar sanos. Porque la salud significa bienestar y supervivencia, nos gusta sentir que nuestro cuerpo está bien. Y cuidarlo es la manera básica de respetarlo. 

– El AUTOCONOCIMIENTO es importantísimo. Actualmente muchos enfoques psicoterapéuticos de éxito, como la Terapia Gestalt, ponen el acento en cómo nos sentimos, la consciencia que tenemos sobre nosotros mismos y nuestra capacidad para vernos a nosotros mismos dándonos cuenta de cómo funcionamos. Cuanto más sé sobre mí, como si fuera una máquina, más sana y eficazmente podré conducirme. 

– La ACEPTACIÓN. Esta es la era del estás-mal-hecha: con altas exigencias de parte de la industria de consumo y comunicación. Debemos tener un cuerpo atlético, ser profesionales, cuidar a la familia, divertirnos, tener éxito social… Todo negando lo que realmente somos. 

Como si no hubiese belleza en nuestras peculiaridades. Como si lo bonito de nosotros y nosotras no fuesen las extrañas arrugas que nos salen al reír, que duermas con la boca abierta como un robot sin batería y tus pecas de confeti en la nariz. Tu pelo afro cuando vuelves de la playa, tu desertor dedo meñique del pie o tu verruga en el centro de la frente, como una isla desierta. Las cosas que nos hacen distintos y distintas, al fin y al cabo: para que seamos para todos los gustos. Para que no seamos todos iguales. Para que disfrutemos, carajo, al soltar el móvil y mirar a la gente cercana a los ojos. Para que contemplemos nuestras rarezas como un tesoro que mejora con el tiempo. Un tesoro único que siempre guarda un secreto por descubrir. 

Es sábado. 

Diviértanse. Gústense. Cuídense.