Comamos cerca. - Ariel Deniz
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Comamos cerca.

Sin nuestro cuerpo no podríamos existir, es quizás por esto que a lo largo de la historia la alimentación (nuestro combustible) ha despertado tanto interés para nosotros. Comer es una de nuestras necesidades más primarias y a la vez es fuente de una enorme creatividad y de geniales innovaciones: desde la alta cocina hasta las celebraciones familiares alrededor de la comida pasando por los alimentos modificados o las dietas restrictivas.

Vivimos una época que parece no terminar de fabricarse nunca: un tiempo de constante transformación donde el cuerpo y nuestra apariencia se han vuelto cruciales. Hemos pasado de un interés general por ser “buenas” personas a ser personas “bonitas” y el cuidado a través de la alimentación ha estado muy relacionado con tratar de mejorar la apariencia física, además de mantenernos más sanos. Paralelamente, el interés creciente por la protección de los derechos de los animales y, más generalmente, por la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente han sido el sustrato sobre el cual han emergido innumerables opciones alimenticias y dietas muy variadas. Dentro de la práctica vegetariana hay muchos tipos y grados: vegetarianos (no comer nada derivado de animales), lacto vegetarianos (no consumen carnes o huevos pero sí lácteos), api vegetarianos (consumen miel), crudívoros (sólo consumen productos crudos o templados no más de 46,7º), macriobiótica (granos, vegetales, semillas y frutas con derivados fermentados), Granivorianos (grano), lacto-cerelianos (sólo consumen lácteos y cereales), frutarismo, esteinerianos, eubióticos o pescetarianos (comen pescado), por citar sólo algunos de una larga lista.

Detrás de cada decisión humana hay unos intereses personales que no siempre el resto de personas pueden comprender o incluso estar dispuestos a aceptar. Y la modificación de la dieta es una decisión importante para las personas que la practican, por los motivos que sean, que en la mayoría de los casos no supone ningún tipo de trastorno psicológico por el mero hecho de tratarse de un tipo de restricción voluntaria de ciertos alimentos.

Nuestro cuerpo es como una gran obra que nunca está terminada, sobre la que construimos lo que queremos ser y materializamos nuestras ideas sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Para nosotros los humanos comer no sólo implica alimentarnos: también es un modo de reducir nuestra ansiedad, entrar en contacto con los demás o no dejar que entren dentro de nosotros ciertos alimentos que representan ciertas ideas. Algunos niños pequeños rechazan la comida como un modo de relacionarse con la familia y empezar a existir, las adolescentes manejan cierta angustia y desasosiego a través del control estricto o el total descontrol de lo que comen y los adultos… los adultos solemos comer lo que queremos porque nos gusta sentirnos libres y poder decidir. Y la libertad y la variedad nos mantienen saludables.

Aunque, a fin de cuentas, no haya mejor vitamina ni nutriente más importante que poder estar cerca de las personas que de verdad nos importan. Comamos sano, comamos variado o comamos productos de aquí, si podemos: comamos cerca de alguien que nos guste.